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Opinión

Agua pasó por aquí …

Miércoles, 26 de agosto del 2020

Al ser el agua una necesidad básica y un elemento indispensable para la existencia del ser humano, la jurisprudencia en sentencia  T 223/18 a reconocido que este derecho fundamental, tiene un carácter: (i) universal, por cuanto todos y cada uno de los hombres y mujeres, sin discriminación alguna, requieren de este recurso para su subsistencia; (ii) inalterable, ya que en ningún momento puede reducirse o modificarse más allá de los topes biológicos; y (iii) objetiva, puesto que no tiene que ver con la percepción subjetiva del mundo o  de subsistencia, sino que se instituye como una condición ineludible de subsistencia para cada una de las personas que integran el conglomerado social. (Corte Constitucional)

Y es al Estado en cabeza de los gobernantes locales a quien le corresponde el deber de garantizar la provisión del servicio de agua, en principio, a través del municipio, quien debe asegurarse de la prestación efectiva del servicio de acueducto, y cuando no hubiere la infraestructura necesaria para ello, ofrecer soluciones alternativas de mediano y largo plazo que garanticen el acceso al recurso hídrico para consumo humano, eso como regla jurídica general, pero será que estos conceptos legales son aval, para que efectivamente todos los ciudadanos tengan acceso al servicio de agua suficiente, saludable, aceptable, accesible y asequible para uso personal y domestico?  Pues no, la amplia brecha ente la legalidad y la realidad hace que muchas personas, sean ciudadanos de tercera, muy a pesar que según la Organización Mundial de la Salud OMS son necesarios entre 50 y 100 litros por persona, para garantizar que se cubran las necesidades básicas, aquí en el área metropolitana de Bucaramanga existen más de 30mil personas sin el servicio  de agua potable.

Entonces; cómo  vamos quitándole capas a esta cebolla burocrática? que incluso en Estado de Emergencia por pandemia, no garantiza agua a muchas comunidades, dejándolas en absoluto desamparo ante la virulencia del covid y la precariedad de sus condiciones sanitarias; situación que padecen barrios como, Luz de Salvación II, Porvenir Norte, El pablón (corregimiento 3), el nogal, bonanza, campestre norte, patio bonito, portal de los ángeles, guayacanes (Comuna 14), Buenos Aires junto a la UIS;  ciudadanos que por sus condiciones económicas, son relegados a las listas de espera de favores políticos, donde las condiciones de inequidad, siguen siendo una deuda pendiente de los gobernantes locales.

El agua es un recurso imprescindible para la existencia del ser humano y para el desarrollo de sus  múltiples actividades por lo cual en Asamblea de la Organización de Naciones Unidas ONU, en su observación general No. 15 (2002), que ha servido al ordenamiento jurídico para el reconocimiento y protección  del derecho fundamental del agua, en la aplicación del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, de igual forma la jurisprudencia constitucional en múltiples sentencias.

Hechas esas puntualidades, el problema de la falta de agua en tantos barrios, obedece a la falta de disponibilidad de acceso al servicio público domiciliario (Ley 142 de 1994) que tiene que asegurar agua potable, incluida su conexión y medición a todos los ciudadanos, ya que la finalidad en la prestación del servicio es garantizar de manera continua e ininterrumpida el servicio del agua y si este no se llegara a asegurar a toda la población puede ser exigible vía acción popular como derecho colectivo o vía tutela como derecho individual, acciones que según manifiestan los habitantes han agotado e incluso así, no han obtenido resultados positivos.

La gestión de esa actividad está en manos de la AMB, sociedad de carácter mixto, sometidas al régimen de la ley 142,  quien debe captar, potabilizar y distribuir el agua, garantizando el mínimo vital a la población más vulnerable, y lamentablemente estos sectores cuentan con mujeres embarazadas, personas con discapacidad, niños y niñas, quienes arriesgan su integridad física, salud o tiempo de estudio en ir a recolectar agua, condiciones que sumadas a las existentes, impiden una vida digna de sus habitantes, aumentando la diferencia entre ricos y pobres en una metrópoli que se ufana de la buena administración de sus recursos hídricos.

Las personas en situación de necesidad manifiesta por la falta de servicio de agua, en toda el área metropolitana, requieren  redes de acueducto y alcantarillado  que garanticen el servicio en sus hogares y gobiernos locales sensibles, capaces y comprometidos en la solución de las necesidades prioritarias que dejan claro la evidencia de desigualdad y la poca o nula gestión para llevar  saneamiento básico en todas las comunas, que deben suplir, comprando agua en botellones, pidiendo la cisterna de los bomberos, solicitando carro tanque a la AMB o surtiéndose de alguna fuente contaminada cercana, como pozos o riachuelos.

Si bien la creación de políticas públicas y estrategias es un paso importante para la protección del agua, no es condición suficiente para surtir resultados efectivos en la prestación del servicio, ampliando las distancias entre la normatividad y la realidad, poniendo en juego la salud e incluso la vida. “En mi barrio, compartimos las pilas y con manguera llenamos ollas y vasijas plásticas, salgo con mi niña de ocho años a realizar esa tarea y tenemos que administrarla y reutilizarla para que nos alcance”, cuenta una habitante del Pablon, ese es uno de los muchos testimonios que excluye y golpea con crudeza los bolsillos y condiciones de vida de muchas familias que esperan soluciones y que coloca sobre la mesa el Informe Mundial de las naciones Unidad Sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos de 2019 donde más de 3.000 millones de personas en el mundo no tiene acceso a redes de distribución de agua, y en nuestro caso no se trata de escasez, sino de capacidad de crear infraestructura e inversión a los más necesitados, ampliando el cinturón de pobreza que con esta crisis sanitaria, queda más al descubierto. Si no reconocemos que el acceso al agua y servicios sanitarios debe ser asumido como un derecho humano, no habrá soluciones

Por: Naid Nuñez Castillo

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