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Opinión

Día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer #25N

Bucaramanga, 25 de Noviembre de 2020

Cada 25 de Noviembre, teniendo como antecedente histórico el asesinato de las hermanas Patria,  Minerva y María Teresa  Mirabal, “Las Mariposas” como se denominaban de manera clandestina, quienes en República Dominicana manifestaron su radical oposición al gobierno del dictador Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961),   se conmemora el día internacional  de la eliminación de la violencia contra la mujer; han pasado 60 años de este hecho y su memoria se mantiene vigente, como símbolo de la causa contra la violencia de género.

La Organización de Naciones Unidas ONU, mediante Resolución 7/febrero/2000, reconoce éste día y da continuidad a las medidas de carácter internacional en sus Declaraciones sobre eliminación de la violencia contra la mujer, aprobada por asamblea general en su Resolución 48/104 del 20 de dic de 1993 y Resolución 52/86 del 12 d diciembre de 1997 referente a medidas de prevención del delito y de justicia penal, más acciones legales para enfrentar este flagelo de carácter internacional que azota a mujeres y niñas, de lo cual no somos ajenos en nuestro país, ya que para dar solo un dato, son ya 508 feminicidios registrados hasta el mes de Octubre del 2020  (Observatorio del feminicidio en Colombia), una estadística escalofriante, reconociendo que solo nos referimos a unos de los tipos de violencia ejercidos contra las mujeres. 

“Los hombres viven, las mujeres sobreviven” una triste máxima de Claude Chabrol para justificar las heroínas en sus filmografías y que hoy me sirve para recordar que la violencia contra las mujeres, sigue constituyendo una manifestación de las relaciones de poder y el permanente deseo por someterlas, degradarlas e invisibilizarlas, en una sociedad cada vez más competitiva y menos equitativa, con una memoria histórica resquebrajada, llena de telarañas y prejuicios machistas y patriarcales, que  arremeten contra sus mujeres y niñas, pertenecientes a minorías indígenas, refugiadas, migrantes, campesinas, recluidas en instituciones penitenciarias o psiquiátricas, mujeres con discapacidad, en situación de conflicto armado o desmovilizada, empleadas o desempleadas y todas aquellas que son particularmente vulnerables a la violencia.

Los datos y cifras sobre violencia contra las mujeres aumentan dramáticamente, pero no exclusivamente por la que atenta directamente contra su integridad, sino aquella que ejerce el funcionario público incompetente e incapaz de atender su llamado de auxilio, los números y teléfonos de emergencia  que remiten a un conmutador u operario indolente,  a las nombramientos burocráticos en el manejo de las políticas públicas a favor de las mujer, a la falta de redes de apoyo, a la incapacidad y desconocimiento de los operarios de justicia, en la gestión e implementación de las leyes, a las autoridades judiciales y de policía paquidérmicas, a los gobernantes de turno, que basan gran parte de sus campañas electorales, en liturgias democráticas e incluyentes, donde hacen especial énfasis en la protección de mujeres y niñas, dejándolas por fuera de los presupuestos en sus planes de gobierno. Las mujeres requerimos menos retorica populista y mas sintonía real con las necesidades, violencias y desigualdad ante la virulencia de las agresiones.

Según datos de ONU Mujeres, cada día son asesinadas en el mundo 137 mujeres por miembros de su propia familia, en Colombia 7 de cada 10mujeres  son víctimas de algún tipo de violencia y menos del 40% de mujeres, que la experimentan, busca ayuda, es por eso que todos, tenemos el compromiso de romper el silencio, alzar la voz y poner fin a  ésta suma macabra de factores, que atentan contra el goce de sus derechos humanos, las libertades fundamentales y pleno desarrollo, previniendo, combatiendo y sancionando toda forma de violencia.

Requerimos una gran oleada de mujeres y hombres, sensibles, comprometidos con los cambios políticos, que ajusten sus agendas de paridad, las brújulas de participación y acuerdos de transformación cultural para sembrar semillas de paz en la nueva ciudadanía, que florezca en  cada mujer que se sienta protegida en su casa y territorio.

El #25N no es solo un día, es la responsabilidad y recordatorio permanente de prevenir la violencia contra mujeres y niñas. ¡Es un trabajo de todos y todas!

Por: Naid Nuñez

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