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Opinión

#S.O.S Inseguridad

Martes, 11 de agosto de 2020

Angélica,  es una joven arquitecta, que ha decidido optar como rutina de vida el uso de la bicicleta, ella acude a sus actividades y diligencias en este transporte amigable con el medio ambiente, para tal fin, se viste cómoda, con ropa adecuada para transitar con agilidad por las calles de la ciudad; eso sí, con una actitud prevenida, de tal forma que guarda su celular y dinero en un bolsillo oculto de la pretina de su pantalón, prefiriendo realizar sus vueltas en la medida que su actividad se lo permita, en un radio cercano a su sitio de residencia en el Barrio San Alonso; La semana pasada, se alisto temprano y salió,  en su caballito de acero a realizar unos pagos a unas cuantas cuadras de su casa, ya cerca de la oficina de multiservicios, fue abordada por dos hombres, quienes aprovechando una pequeña parada de seguridad vial, la amenazaron e intimidaron para que entregara todas sus pertenencias de valor, al ver que no llevaba bolso, procedieron a esculcarla y manosearla hasta encontrar el celular, dinero y reloj, no sin antes expresarle palabras morbosas y ultrajantes, llevándose el botín en la completa tranquilidad que ofrece la falta de seguridad del sector.

Caso similar  vivió Caro, ella  es una hermosa chica profesional con un carácter fuerte y osado, sin temores y con mucho conocimiento de la ciudad, que en estos tiempos de cuarentena, utiliza su moto como domiciliaria recorriendo cada rincón de esa parte de la comuna, para ganarse unos cuantos billetes. En su rutina laboral, son muchos los momentos que debe esperar en aceras y puertas hasta ser atendida, esta fue la razón para que hace unos días en la Carrera 26 con calle 17 del Barrio san Francisco, detuvo su moto, bajo el pedido y llamó a su cliente para cumplir de manera responsable con su cometido laboral, estando allí parada por una fracción de minutos y muy a pesar  de su habilidad para tener todos los sentidos alertas ante la inseguridad, fue sorprendida por los delincuentes, quienes se movilizaban también en una moto, éstos al notar la actitud defensiva de Caro, procedieron a golpearla, varias veces en estómago y rostro, la tumbaron y le arrebataron su celular que hoy es día es fundamental como instrumento de trabajo junto con el dinero que mantenía para el normal tramite de sus domicilios, ella con total indignación, cuenta, que algunas personas le dijeron posterior al hecho…Es mejor dejarse robar… Frase que da sentido al lenguaje de derrota que manejamos ante el hampa que acampa sigilosa en cada esquina, esperando la ocasión para embestir.

Estos dos casos de inseguridad recientes, de mujeres amigas, son solo una pequeña muestra de lo que está sucediendo en materia de seguridad en Bucaramanga y su área metropolitana, donde se ha incrementado de manera exponencial todos tipo de hechos delictivos, siendo sin lugar a dudas las mujeres  quienes hemos quedado mayormente expuestas. Hoy bajo la absurda sombra de la pandemia y la incapacidad de los gobiernos locales y las autoridades policiales, se cierne un manto de percepción negativa y temor colectivo por la incompetencia de las Alcaldías para garantizar la vida e integridad de los ciudadanos y la protección de sus bienes.

Mientras la criminalidad avanza, Angélica, Caro y todos los habitantes de área metropolitana, nos sentimos agobiados e inseguros, víctimas de la falta de políticas integrales que desmonten las causas de problema y sean tierra abonada para que cada día prosperen más hechos delincuenciales, que llenan las páginas de diarios y redes, ya no es extraño leer sobre hurtos a personas, residencias , negocios o empresas, extorsiones, sicariato, abuso o acoso sexual,  sin discriminación alguna de estratos o comunas.

La seguridad es responsabilidad de todos, por eso colocar sobre la mesa casos que han afectado directamente a nuestras familias o círculo social próximo, es una manera de apersonarnos para encender el radar y afinar el olfato  de ciudadanos, para no dar nuestro brazo a torcer ni facilitar que la delincuencia se tome nuestras ciudades y terminemos siendo presa fácil de las circunstancias: máscaras, cascos, tapabocas, chaquetas son ahora cómplices silentes de todos aquellos que los utilizan para fines perversos, por eso alzamos la voz para que Alcaldías y autoridades policivas, multipliquen sus estrategias contra el crimen y garanticen el derecho constitucional a nuestra vida, bienes y honra.

Hoy Angélica y Caro, representan cualquier miembro de su familia, amigos o vecinos, ellas están vivas y cuentan la historia, de alguna forma se protegieron ante el embate delincuencial, pero ese lamentablemente nos es el epílogo de todas las experiencias, nuestro llamado es a darle prioridad a la vida, justo ahora que nos encontramos más frágiles ante la virulencia del Covid-19, Nos queremos vivos y en absoluto bienestar, ese debe ser el verdadero propósito de la gobernanza, la respuesta efectiva a la demanda ciudadana de seguridad. 

Por: Naid Nuñez – Twitter: @NaidNuñez

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