El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, obtuvo una victoria crucial en la consulta popular y referéndum celebrados, logrando la aprobación de la mayoría de sus propuestas. Entre las medidas que recibieron el respaldo ciudadano se encuentran la creación de un organismo de control similar a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos y la autorización para extraditar a ciudadanos ecuatorianos, una herramienta que Noboa considera esencial para su lucha contra el crimen organizado. Este resultado representa un espaldarazo significativo a su estrategia de seguridad, conocida como “Fénix”, en un momento en que el país enfrenta una grave crisis de violencia e inseguridad.
Sin embargo, la victoria del mandatario no fue absoluta, ya que los votantes rechazaron dos de las once preguntas planteadas: la legalización de los contratos por horas y la solicitud de apoyo internacional para procesar a los líderes de grupos criminales en cortes internacionales. La derrota de la medida laboral, en particular, es vista como un rechazo a una política económicamente liberal que generó gran controversia y oposición por parte de sectores sindicales y de izquierda, mostrando los límites del apoyo popular a su agenda.
El contexto de esta consulta es una ofensiva sin precedentes contra el narcotráfico y las pandillas, que han convertido a Ecuador en uno de los países más violentos de la región. La propuesta estrella, la creación de una agencia de inteligencia con amplias facultades de vigilancia inspirada en el modelo estadounidense, ha generado un intenso debate entre la necesidad de herramientas más efectivas para el Estado y las preocupaciones de organizaciones de derechos humanos sobre el potencial de abusos y la erosión de las libertades civiles.
Este respaldo popular fortalece políticamente a Noboa de cara a las elecciones presidenciales del próximo año, donde se espera que busque la reelección. El referéndum no solo le permite presentarse como un líder con un mandato claro para endurecer la seguridad, sino que redefine la relación de Ecuador con potencias extranjeras, especialmente con Estados Unidos, cuyo modelo de seguridad e inteligencia está siendo adoptado explícitamente como solución a los problemas internos del país.
