La senadora Paloma Valencia se ha consolidado como una figura clave en la política colombiana de cara a las elecciones presidenciales de 2026. Tras ganar la consulta interna del Centro Democrático en diciembre de 2025, superando a competidoras como María Fernanda Cabal (35%) y Paola Holguín (16%) con el 45% de los votos en la encuesta a militantes, Valencia se convirtió en la candidata oficial del uribismo. Posteriormente, decidió participar en la Gran Consulta interpartidista de centro-derecha, programada para el 8 de marzo de 2026, lo que amplía significativamente sus posibilidades de convertirse en la candidata única de este sector.
Este mecanismo reúne a precandidatos como Vicky Dávila, Juan Daniel Oviedo, Juan Manuel Galán, Mauricio Cárdenas, David Luna, Aníbal Gaviria y Daniel Palacios. La inclusión de Valencia fortalece la consulta al incorporar la maquinaria y el respaldo histórico del Centro Democrático, uno de los partidos con mayor votación en la derecha colombiana. Su ingreso no solo representa al uribismo puro, sino que posiciona a la consulta como una alternativa sólida frente a candidaturas independientes como las de Sergio Fajardo o Abelardo de la Espriella.
El gran apoyo del Centro Democrático
El respaldo del Centro Democrático es uno de los pilares más sólidos de Valencia. El partido, fundado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, la proclamó como su candidata única tras un proceso transparente que incluyó encuestas nacionales y consultas a militantes. Uribe ha expresado públicamente su apoyo, afirmando que con Valencia se podrá “derrotar al neocomunismo de Petro y Cepeda”. Esta unidad interna, tras superar tensiones previas, permite a Valencia contar con la estructura partidista más organizada de la derecha, incluyendo bancadas en Congreso, gobernaciones y alcaldías.
Particularmente destacado es su apoyo en Santander, un bastión histórico del uribismo. La bancada de diputados y representantes a la Cámara del Centro Democrático en este departamento ha cerrado filas en torno a ella, reconociendo su trayectoria en defensa de la seguridad democrática, la libertad económica y los valores tradicionales. Santander, con su alta votación conservadora, podría ser clave para movilizar votos en la consulta de marzo y en una eventual primera vuelta.
Competidores más fuertes en la Gran Consulta
Dentro de la Gran Consulta, los competidores más fuertes para Valencia serían:
– Vicky Dávila: Con un perfil mediático fuerte y apelando a un electorado antipetrista urbano, podría atraer votos independientes.
– Juan Daniel Oviedo: Exdirector del DANE, con imagen técnica y apelando a votantes moderados.
– Juan Manuel Galán: Representa al Nuevo Liberalismo y podría captar el centro político.
Sin embargo, Valencia cuenta con la ventaja de la maquinaria partidista y el respaldo uribista, lo que la posiciona como una de las favoritas para ganar la consulta, especialmente si moviliza las bases del Centro Democrático.
Escenario de segunda vuelta: Cómo Paloma Valencia podría derrotar a la izquierda
Encuestas recientes (como Invamer de finales de 2025) muestran un panorama fragmentado, con Iván Cepeda (candidato del oficialismo tras ganar su consulta interna) liderando escenarios de izquierda, seguido por figuras como Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella. Si Valencia gana la Gran Consulta y pasa a primera vuelta, las proyecciones indican que una segunda vuelta contra Cepeda sería altamente competitiva.
Analistas coinciden en que Valencia podría capitalizar el antipetrismo acumulado, sumando votos de centro y derecha dispersos. Su discurso enfocado en seguridad, economía liberal y rechazo a reformas como la de salud o pensiones resuena en sectores medios y rurales. En un ballotage, estimaciones basadas en bloques históricos sugieren que la centro-derecha unificada podría obtener entre el 52-55% de los votos frente a la izquierda (45-48%), gracias a:
– La movilización de votantes uribistas y conservadores.
– Atracción de indecisos moderados cansados del gobierno actual.
– Alianzas post-consulta con sectores como el de Fajardo (si no pasa a segunda).
En resumen, Paloma Valencia no solo tiene el potencial de ganar la Gran Consulta gracias al sólido apoyo del Centro Democrático y regiones clave como Santander, sino que representa una opción real para derrotar a la izquierda en segunda vuelta, consolidando una coalición democrática amplia contra el continuismo petrista. Su trayectoria coherente y el respaldo de Uribe la convierten en una candidata con momentum creciente hacia 2026.
































