Nicolás Maduro asumió la presidencia de Venezuela en 2013 tras la muerte de Hugo Chávez, profundizando el régimen chavista marcado por el autoritarismo, la represión y una profunda crisis económica y humanitaria. Bajo su mandato, el país experimentó hiperinflación, escasez de alimentos y medicinas, y un éxodo masivo de millones de ciudadanos. Las elecciones presidenciales de 2018 y 2024 fueron ampliamente denunciadas por fraude, con acusaciones de manipulación del Consejo Nacional Electoral, represión a la oposición y exclusión de candidatos como María Corina Machado. La comunidad internacional, incluyendo la Unión Europea y Estados Unidos, rechazó estos procesos electorales, imponiendo sanciones que aislaron aún más al régimen, mientras Maduro se aferraba al poder mediante alianzas con Rusia, China e Irán, exacerbando la inestabilidad regional.
Patricia Celis, ex vicecónsul de Colombia en Caracas y actual candidata a la Cámara de Representantes por el Centro Democrático en Santander, ofrece una visión privilegiada de los horrores del régimen. Durante su tiempo en la capital venezolana, Celis no solo conoció de cerca las prácticas represivas del gobierno, sino que padeció sus consecuencias directas, como la inseguridad, el desabastecimiento de alimentos, medicinas, entre otros.
Fotografía tomada de: Diario las Américas
Como testigo de excepción, denuncia el fraude sistemático en al menos cuatro elecciones, donde se manipulaban votos, se intimidaba a observadores internacionales y se alteraban resultados para perpetuar el control chavista. Celis enfatiza que, desde 2005, los venezolanos han clamado por la intervención de la comunidad internacional, pero fueron abandonados a su suerte, permitiendo que el régimen se fortaleciera a costa de la democracia y los derechos humanos.
El principio de la caída del régimen de Maduro, evidenciado por protestas masivas, deserción de aliados militares y presiones diplomáticas crecientes, podría marcar un punto de inflexión positivo para Colombia, país que ha absorbido el mayor impacto de la crisis venezolana. Con más de dos millones de migrantes venezolanos en territorio colombiano, el fin del chavismo reduciría los flujos migratorios irregulares, aliviando la presión sobre servicios públicos como salud y educación en regiones fronterizas. Además, abriría oportunidades para la reactivación económica bilateral, fomentando el comercio legal y la inversión en sectores como la energía y la agricultura, que han sido sofocados por el caos venezolano.
Patricia Celis comentó que en Santander, departamento con fuertes lazos comerciales y culturales con Venezuela, el colapso del régimen podría beneficiar directamente a comunidades locales al disminuir la competencia informal en el mercado laboral y podría reducir la delincuencia transfronteriza asociada a grupos armados.
Con el principio de la caída del regimen de Maduro, políticamente, se fortalecerían posiciones como la de Celis y el Partido Centro Democrático, que abogan por una política exterior firme contra las dictaduras, potenciando la integración regional bajo principios democráticos. Sin embargo es importante tener en cuenta, que este proceso no estará exento de riesgos, como posibles brotes de violencia o inestabilidad temporal en Venezuela, que demandarían también una respuesta coordinada de Colombia para garantizar una transición pacífica y sostenible.