Amazon está transformando radicalmente su fuerza laboral mediante una masiva incorporación de robots en sus almacenes. Esta automatización, que comenzó con la adquisición de Kiva Systems hace más de una década, ha evolucionado hasta crear instalaciones donde humanos y máquinas colaboran estrechamente. Los robots, como los prototipos “Sequoia” y “Digit”, no solo transportan estantes completos de productos, sino que también son capaces de agarrar y manipular objetos individuales, una tarea que antes era exclusivamente humana. El objetivo declarado de la compañía es hacer que el trabajo sea más seguro y eficiente, automatizando lo que denominan las “tareas más tediosas” del proceso de cumplimiento de pedidos.
Este cambio tecnológico está redefiniendo los puestos de trabajo disponibles. Mientras que algunos empleos manuales repetitivos están desapareciendo, están surgiendo nuevos roles que requieren habilidades diferentes. Amazon enfatiza que la automatización ha creado 700 nuevas categorías de trabajo en sus instalaciones, muchas de ellas centradas en la supervisión, el mantenimiento y la reparación de estos sofisticados robots. La compañía argumenta que estos nuevos empleos son más seguros y, a menudo, mejor remunerados, requiriendo que los empleados se reconviertan y adquieran conocimientos técnicos específicos para operar la nueva maquinaria.
Sin embargo, esta transición no está exenta de críticas y desafíos. Los sindicatos y algunos analistas señalan que el ritmo de la creación de estos nuevos empleos no coincide necesariamente con la velocidad a la que se eliminan los puestos más tradicionales. Existe preocupación por la posible pérdida neta de empleos y por la dificultad que pueden tener muchos trabajadores, a veces en etapas avanzadas de sus carreras, para adaptarse a las nuevas exigencias tecnológicas. El temor a una brecha de habilidades y a un aumento del desempleo en ciertas comunidades dependientes de los almacenes de Amazon planea sobre este proceso de automatización acelerada.
En conclusión, Amazon se encuentra en medio de una reingeniería fundamental de su operativa logística, impulsada por la robótica. Si bien la empresa presenta esta evolución como una mejora inevitable para la seguridad y la productividad, que a su vez genera nuevos tipos de empleo, el impacto social a largo plazo aún es incierto. El éxito de esta transformación dependerá en gran medida de la capacidad de la empresa y de la sociedad para gestionar la transición de la fuerza laboral, asegurando que los trabajadores no queden relegados por las mismas máquinas que fueron diseñadas para ayudarles.
































